“No, no podemos comprar eso, es mucho gasto”,”Oh no, ni siquiera lo pienses, no podemos hacer esa adquisición, vamos a gastar demasiado dinero en ello”.
Lo anterior llevado al lenguaje de la milicia podría traducirse como sigue: “No, no puedo atacar ese flanco, voy a gastar demasiadas balas”, “Oh no, ni siquiera lo pienses, no podemos tomar esa trinchera, vamos a perder muchas municiones”. Ah no ser que éstas frases hayan provenido de un análisis concienzudo del pro y contra de la situación, se debería ordenar la ejecución inmediata de este soldado, porque al parecer se olvido de un detalle, a la guerra se va a luchar contra el enemigo y a ganar, no a ahorrar municiones.
Si perdemos de vista nuestros objetivos principal, entonces todas nuestras decisione no estarán orientadas a alcanzar nuestra meta.
Es más fácil entender la ilustración de una situación militar, porque está en juego la soberanía de una patria, de un país; pero qué de aquellos gerentes quienes han olvidado que la meta de una empresa es, por lo general, ganar dinero hoy y en el futuro; como resultado de ello tenemos decisiones orientadas a cualquier otro objetivo menos a la meta correcta, poniendo en peligro la subsistencia de una organización, la misma que debe librar una batalla encarnecida en este mercado tan competitivo.
Hoy más que nunca podemos ver que existe una gran tendencia por adoptar la estrategia financiera de ganar dinero a partir del ahorro de gastos; entonces, ¿la empresa se creó para ahorrar dinero o para ganar dinero de manera sostenible?.
Una vez más nuestra incapacidad para saber cuando realmente estamos ganando dinero y en qué cantidad, nos lleva a tomar decisiones equivocadas. En nuestra publicación anterior hice 2 preguntas, las cuales ya deberían haber sido contestadas por cada uno de nosotros, la primera es ¿cuánto estoy ganando por hacer la actividad A?, la segunda es ¿cuánto estoy ganando por haber contratado a mi “empleado estrella”?. Si no conocemos cual es el impacto real de nuestras inversiones, no estamos en la capacidad y tampoco con la suficiente solvencia como para realizar las inversiones que nuestra empresa necesita para crecer.
No podemos aspirar a ganar dinero si primero no invertimos, pero si no hemos medido el impacto de nuestra inversión, entonces el fantasma de “la estrategia para ganar dinero es ahorrándolo”, vivirá siempre en nuestras oficinas.
La meta de una empresa es ganar dinero, no ahorrarlo.
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