Si la estrategia planteada para una batalla no es lo suficientemente buena, sólo se espera un resultado: se perderá.
Generalmente, la suerte de las batallas no se deciden en los mismos campos de pelea, sino en las tiendas de campaña donde los generales elaboran la estrategia de ataque y de defensa. No basta con tener a los mejores paladines, o tener mucha pasión por lo que hacemos; es imprescindible el contar con un plan de trabajo, con un mapa y una ruta por donde seguir, con una gran estrategia.
¿De sentido común?, pues si, así es.
Ahora vamos a poner a prueba su sentido común. Vamos a analizar la forma de cómo Ud. planifica y arma su estrategia, para ello vamos a definir algunos conceptos básicos.
Se define como estrategia al conjunto de acciones que se realizan para alcanzar un objetivo.
Una ilustración previa.
Escenario A. Si Ud. es un gran nadador y tiene como objetivo alcanzar una boya que se encuentra flotando en una piscina, lo más lógico es que Ud. defina claramente cuál es la ubicación de la boya y plantee cual va a ser la ruta que tomará para llegar hasta ella, luego de eso al agua.
Escenario B. Es Ud. el mismo nadador y también tiene que alcanzar una boya que esta vez se encuentra flotando en un mar impetuoso e inconstante, donde los vientos y los vaivenes de las olas van llevando a la boya de un lugar del mar a otro; ahora es su turno de planear como alcanzará esa boya.
Si Ud. es el tipo del escenario A, pues déjeme darle la bienvenida a nuestra realidad. Nunca como hoy la descripción de nuestro mercado se asemeja tanto a la de un mar tormetoso, en el que simplemente lo único constante es el cambio. Los diversos factores que definen el comportamiento de nuestro mercado son, en su mayoría, muy poco o casi nada predecibles de tal manera que nuestros objetivos son tal cuál esa boya que no es constante, puesto que esa boya no se encuentra flotando en el aire, así como nuestros objetivos no lo están, sino que dependen directamente de las condiciones del mercado y del entorno.
De lo anterior podemos concluir algo: “Preparen, apunten, fuego”, ya no es válido para las condiciones actuales, es uno más de esos paradigmas que forman parte del pensamiento del siglo pasado. Y, ¿ahora?,¿Cómo debería ser?, pues todo nos lleva a una nueva filosofía del pensamiento gerencial: “Preparen, fuego y apunten”.
Qué implica esta nueva forma de pensar?, pues exactamente lo que dice: Preparen, nos refiere a una preparación que nos permita lanzarnos al agua sin temor a cansarnos y bajar los brazos; Fuego, si vas a hacer algo hazlo ahora, a estas alturas nadie puede darse el lujo de “esperar un poco a que las aguas se calmen”, estas aguas no van a calmarse; Apunten, si uno no tiene la suficiente capacidad para cambiar de dirección de acuerdo a las condiciones del entorno, entonces simplemente terminará perdiendo su norte y empezará a “optimizar errores” o a sobrevivir ahorrando dinero.
En este punto debemos dejar en claro algo: Existen 3 tipos de empresas, aquellas que generan el cambio conocidas también como agentes del cambio, luego vienen las que se adaptan al cambio y finalmente y es en el grupo al que pertenecen la gran mayoría, las que no cambian y desaparecen.
Cada una de estas empresas tiene una característica particular, la primera tiene como valor y recurso primordial a la innovación que no es más que el resultado de la suma de la creatividad más el conocimiento, el segundo grupo posee como su principal arma de ataque a la experiencia la cual le permite conocer el “cómo hacer en casos de”, y el último grupo son los que piensan que están bien y que no necesitan “cosas extras”.
Entonces,¿cuál de estas empresas es la tuya?,o,¿cuál ha sido tu forma de planificar y plantear tu estrategia?,¿eres un agente del cambio?.
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